Una mano robótica con apariencia humana logró algo que hasta ahora parecía poco práctico: caminar por su cuenta.
El prototipo, desarrollado por investigadores de ETH Zúrich, en Suiza, pudo desplazarse sobre distintas superficies, levantarse después de caer, pulsar teclas y empujar objetos sin estar conectada a un brazo mecánico. El avance fue presentado en una investigación publicada como prepublicación en arXiv.
El reto estaba precisamente en hacer que conservara la forma de una mano humana. Sus dedos tienen diferentes longitudes y el pulgar está ubicado frente a los demás, una distribución ideal para agarrar objetos o escribir, pero complicada para mantener el equilibrio al desplazarse.
Para solucionarlo, los investigadores instalaron una batería, sensores de movimiento y una pequeña computadora en el dorso.
Luego entrenaron sus movimientos mediante aprendizaje por refuerzo, una técnica de inteligencia artificial que permite al sistema aprender mediante pruebas y recompensas.
Las pruebas mostraron resultados llamativos. La mano consiguió desplazarse sobre 14 superficies, entre ellas alfombra, grava, césped y rejilla metálica. También logró recuperar una posición erguida en 21 de 25 intentos, acertó las instrucciones de un teclado en 29 de 32 ocasiones y empujó un bloque hasta dejarlo a menos de dos centímetros del punto señalado en los 15 ensayos realizados.