Con cara de perrito y poco más de un metro de altura, tres robots comenzaron a recorrer los pasillos de la estación de Shinjuku, en Tokio, para recoger basura.
Las máquinas forman parte de una prueba de JR East para reducir el trabajo manual del personal de limpieza en la estación más transitada del mundo, que recibe más de 2,7 millones de pasajeros cada día.
Los pequeños robots avanzan a 20 centímetros por segundo, identifican los residuos y los trasladan hasta los trabajadores encargados de retirarlos.
El ensayo se realizará hasta finales de noviembre en los pasillos subterráneos, un entorno especialmente complicado por el constante movimiento de pasajeros. En la zona administrada por JR East, los contenedores deben vaciarse manualmente más de 10 veces al día.
Aunque Shinjuku es un enorme complejo con dos pisos sobre el suelo y una extensa red subterránea, solo tiene siete puntos de recolección de basura y reciclaje.
Las papeleras han disminuido en los últimos años por motivos de seguridad y limpieza. Mientras JR East evalúa si los robots pueden trabajar de manera autónoma y segura, algunos pasajeros ya repararon en su particular diseño: un maquinista alemán incluso comentó que sus ‘ojos’ le parecían tiernos.