China presentó una nueva generación de robots humanoides que busca hacer algo más que ayudar en casa: reconocer emociones y responder como si tuviera sensibilidad propia.
Los modelos, de apariencia masculina y femenina, pueden mantener conversaciones prolongadas, identificar más de 20 estados emocionales con una precisión superior al 90 % y reproducir más del 90 % de los movimientos humanos básicos. Entre sus capacidades también se encuentra la posibilidad de expresar emociones como el llanto, una característica que ha llamado especialmente la atención.
Los robots fueron diseñados para acompañar a las personas, brindar apoyo emocional y colaborar con tareas cotidianas. El modelo masculino mide 1,83 metros y pesa unos 42 kilos, mientras que el femenino alcanza 1,68 metros y 35,2 kilos.
Su sistema incorpora un modelo de inteligencia artificial emocional de gran escala que analiza las reacciones de los usuarios y permite generar interacciones personalizadas. Por ahora, están dirigidos principalmente a aficionados de la tecnología y empresas, aunque la compañía espera reducir sus precios cuando aumente la producción.
La apuesta ya despertó interés antes de llegar masivamente a los hogares: los robots acumulan más de 10.000 pedidos anticipados y la empresa planea fabricar hasta 50.000 unidades durante 2026. La tecnología también abrió un debate sobre hasta dónde debería llegar la relación entre humanos y máquinas.