El acceso a una vivienda adecuada continúa siendo uno de los principales desafíos para miles de familias ecuatorianas. El déficit habitacional del país se aproxima a 2,7 millones de viviendas e incluye tanto hogares que requieren mejoras como unidades que, por sus condiciones, deben ser reemplazadas. A esta realidad se suma la formación de nuevos hogares y una demanda permanente por alternativas que permitan acceder a una vivienda segura y adecuada.
Este es uno de los temas presentes en la Feria Hábitat 2026, que se desarrolló del 3 al 6 de septiembre en el Centro de Convenciones de Guayaquil y contó con la participación de Mutualista Pichincha, institución con 65 años de experiencia vinculada al financiamiento y al sector inmobiliario.
“Acceder a una vivienda propia no depende únicamente de encontrar una casa o solicitar un crédito. La decisión requiere conocer previamente cuánto puede pagar una familia sin comprometer su estabilidad económica, disponer de capacidad de ahorro, entender las alternativas de financiamiento y verificar si puede acceder a incentivos públicos”, explica Fernando Chiang, líder regional de Negocios de Mutualista Pichincha.
Dentro de esas alternativas se encuentran los créditos para Vivienda de Interés Social (VIS) y Vivienda de Interés Público (VIP) MITI-MITI. Estos instrumentos buscan facilitar el acceso a vivienda a hogares que cumplen determinadas condiciones y pueden reducir algunas de las barreras económicas de entrada.
La experiencia acumulada de los últimos 10 años permite dimensionar su alcance. Mutualista Pichincha colocó más de USD 415 millones en créditos destinados a vivienda de interés social y público. De acuerdo con información institucional, estos recursos permitieron que aproximadamente 7.000 familias accedieran a una vivienda propia, con un impacto estimado sobre cerca de 28.000 ecuatorianos.
Las cifras muestran que el financiamiento hipotecario puede contribuir a reducir las barreras de acceso, pero también plantean una pregunta previa: ¿cómo determinar si una familia está preparada para asumir una obligación que puede acompañarla durante varios años?
Para garantizar que los créditos no comprometan la estabilidad económica, se ha estructurado una metodología de acompañamiento conocida como el AABC de la vivienda. Su primer componente es el Ahorro, etapa indispensable para construir capacidad financiera y cubrir los requisitos iniciales.
El segundo pilar es la Asesoría, orientada a acompañar a las familias con educación financiera para la organización de sus finanzas y puedan ser sujetos de crédito, además de guiarlas en los diferentes trámites. El tercer elemento es el Bono de Vivienda, un incentivo estatal que entrega el Gobierno a las personas con menores recursos y que no tienen casa.
Una vez que el perfil familiar es financieramente sólido, el cuarto paso es el Crédito hipotecario, las familias pueden acceder al programa Miti Miti que oferta créditos VIS (interés social) y VIP (interés público) con condiciones preferenciales: tasa del 4,88%, entrada del 5% y plazos de hasta 25 años. Para requerimientos distintos, el mercado también contempla los créditos inmobiliarios tradicionales que financian hasta el 80% del inmueble a 20 años plazo.
La participación de Mutualista Pichincha en Hábitat 2026 abrió oportunidades a promotores inmobiliarios, compradores y familias de Guayaquil que buscan alternativas para adquirir una vivienda que se ajuste a sus necesidades y presupuesto.