El Pacífico frente a Ecuador atraviesa un periodo de fuerte calentamiento que mantiene a El Niño en desarrollo.
En la zona Niño 1+2, frente a Ecuador y Perú, el mar registra hasta 4,1 °C sobre lo habitual y temperaturas de entre 26 y 28 °C. El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) mantiene la condición de “El Niño Activo”, aunque todavía no considera definido cómo evolucionará el fenómeno. A esto se suma un océano más alto de lo normal, con aumentos de hasta 40 centímetros registrados a finales de agosto en sectores de la costa y Galápagos.
El calentamiento tampoco se limita a la superficie. Una expedición del buque BAE Orión encontró en junio una anomalía cercana a 2 °C que alcanzaba unos 100 metros de profundidad.
Este cambio puede alterar la termoclina y dificultar el ascenso de aguas frías cargadas de nutrientes, con posibles efectos sobre las especies marinas y la pesca. El mayor nivel del mar también puede aumentar la vulnerabilidad de zonas costeras bajas cuando coincida con aguajes y oleajes, al reducir el espacio disponible para que el agua drene naturalmente.
Pese a estas señales, los especialistas advierten que un Pacífico muy caliente no significa automáticamente que Ecuador tendrá lluvias extremas.
Para que El Niño produzca sus efectos atmosféricos más marcados debe existir una conexión entre el comportamiento del océano y la atmósfera, algo que seguirá bajo vigilancia durante las próximas semanas.
Las proyecciones del Erfen sitúan el periodo de mayor impacto potencial entre noviembre de 2026 y marzo de 2027, cuando podría presentarse un evento oceánico fuerte o muy fuerte. Esa clasificación, sin embargo, no permite anticipar por sí sola la intensidad de las lluvias, inundaciones o crecidas de ríos, ni autoriza todavía a compararlo directamente con episodios como El Niño de 1997-1998.