Chloe no es una perrita cualquiera. Lleva un casco y un arnés fabricados con impresión 3D, además de sensores que registran sus reacciones mientras olfatea muestras humanas.
Forma parte de un experimento de Dognosis, una empresa emergente de Bangalore que busca convertir el extraordinario olfato canino en una herramienta para detectar señales relacionadas con el cáncer. La inteligencia artificial analiza la actividad cerebral, la respiración y el lenguaje corporal de los animales para transformar esas respuestas en datos.
La técnica parte de una idea respaldada por investigaciones previas: algunas enfermedades pueden modificar los compuestos químicos que libera el cuerpo y generar olores que los perros son capaces de identificar. Estos animales tienen cerca de 300 millones de receptores olfativos, frente a unos 5 millones en los humanos.
En las pruebas, una persona respira durante unos 10 minutos en una máscara de algodón que luego es llevada al laboratorio para que un perro la examine. Dognosis trabaja con 15 perros y espera lanzar comercialmente su sistema en 2027; un estudio con más de 1.500 participantes de seis hospitales de Karnataka reportó una precisión del 90 % para siete tipos de cáncer.
La empresa considera que los perros podrían servir como una primera etapa de detección sencilla y económica, especialmente en India, donde muchos pacientes llegan al diagnóstico cuando la enfermedad ya está avanzada.
Sin embargo, especialistas como Santhosh Kumar Devadas y Neelesh Reddy consideran que los resultados son prometedores, aunque todavía hacen falta estudios más grandes para determinar su utilidad real.
Los animales trabajan apenas entre 30 y 45 minutos diarios y reciben recompensas mediante dispensadores automáticos mientras olfatean las muestras. Para Akash Kulgod, cofundador de Dognosis, los sensores y el equipo hacen que el sistema parezca un “traje de Iron Man para perritos”.