En Ecuador, según el Ministerio de Salud Pública, entre enero y junio de 2023 se registraron 608.913 atenciones de salud mental a escala nacional, entre cuyos diagnósticos más frecuentes estuvieron los trastornos relacionados con situaciones estresantes. En Quito, 8 de cada 10 personas consideran que su vida es algo estresante y casi 12% la percibe como muy o extremadamente estresante, según la Primera Encuesta Distrital de Salud Mental. Además, 14,7% reporta sentir ansiedad de manera permanente. En este contexto, Mayu propone incorporar el CBD dentro de una perspectiva de salud funcional y bienestar, como un complemento que puede acompañar determinadas rutinas de autocuidado, sin presentarlo como un cura ni como sustituto de tratamientos médicos o psicológicos.
La ansiedad y el estrés forman parte de una realidad cada vez más presente en la vida cotidiana. La inseguridad, la presión laboral, la incertidumbre, la sobreexposición a información y las dificultades para dormir pueden convertirse en fuentes constantes de tensión y llevar a las personas a buscar nuevas formas de cuidar su bienestar.
Frente a esta realidad, el interés por alternativas que puedan incorporarse a las rutinas de autocuidado ha crecido. Entre ellas se encuentra el CBD o cannabidiol, un componente del cannabis que, a diferencia del THC, no genera los efectos asociados al cannabis psicoactivo.
Más que hablar de una solución única frente al estrés o la ansiedad, el interés por el CBD se relaciona con su interacción con el sistema endocannabinoide y otras vías de señalización del organismo. Este sistema participa en diferentes procesos fisiológicos vinculados con el equilibrio interno, entre ellos el sueño, el estado de ánimo, la respuesta al estrés y la percepción del dolor.
CBD: del estigma a la información
Hablar de cannabis continúa generando confusión porque bajo esta palabra conviven diferentes componentes, concentraciones, productos y usos. Una de las distinciones fundamentales es precisamente la que existe entre CBD y THC.
Mientras el THC es el principal cannabinoide asociado a los efectos psicoactivos del cannabis, el CBD no produce este efecto. Por eso, conocer la composición de un producto y entender para qué está destinado resulta fundamental antes de incorporarlo a una rutina de bienestar.
“El interés por el CBD ha crecido, pero todavía existe mucha desinformación alrededor del cannabis. Lo importante es que las personas puedan diferenciar sus componentes, conocer qué contiene cada producto y entender que hablar de bienestar no significa hablar de una cura ni reemplazar la atención de profesionales de la salud”, señala el Dr. Julio Vicencio, médico y fundador de Mayu Ecuador.
Bienestar que también se construye desde los hábitos
Desde una perspectiva de salud funcional, el bienestar no depende de un solo producto o ingrediente. El descanso, la alimentación, la actividad física, el manejo del estrés y el cuidado de la salud mental forman parte de una misma conversación.
En ese contexto, Mayu incorpora el CBD en diferentes formatos pensados para acompañar distintos momentos y preferencias de consumo. Su portafolio incluye Chocomedical+CBD, un chocolate al 70% con CBD; CBD Gummies, en formato de gomitas; y Cannabrain+ Tea, una infusión elaborada con hojas de cannabis ecuatorianas y flores silvestres.
La propuesta busca que el CBD pueda formar parte de una rutina cotidiana de bienestar, desde una perspectiva de información y consumo responsable, sin presentarlo como una solución inmediata para cuadros de ansiedad o estrés ni como sustituto de tratamientos médicos o psicológicos.
¿Y qué está pasando con la regulación?
En los últimos días, la conversación pública alrededor del cannabis también se ha intensificado a partir de la decisión de la Asamblea Nacional respecto de una propuesta que buscaba ampliar el marco regulatorio existente. Es importante precisar que la no continuidad de esa iniciativa no significa que se hayan eliminado los permisos para trabajar con cannabis no psicoactivo y cáñamo en Ecuador.
El país mantiene un marco regulatorio para actividades relacionadas con el cannabis no psicoactivo, como su cultivo, procesamiento y elaboración de determinados productos, de acuerdo con las categorías y licencias correspondientes. Mayu cuenta con una Licencia 5 para el procesamiento de cannabis no psicoactivo.
Más allá de las discusiones sobre posibles cambios a futuro, la coyuntura vuelve a poner sobre la mesa una necesidad que trasciende la regulación: contar con información clara para diferenciar el CBD del THC, conocer qué contiene cada producto y entender qué lugar puede ocupar dentro de una rutina de bienestar.
Para Mayu, hablar de cannabis desde la información permite dejar atrás el estigma y avanzar hacia una conversación más responsable sobre sus componentes, sus posibilidades y sus límites.