El impulso al deporte ecuatoriano no solo se mide en medallas, sino en historias de esfuerzo, resiliencia y superación. Bajo esa visión, Banco Pichincha, a través de su programa de Fomento Deportivo junto a Fundación CRISFE, continúa consolidándose como uno de los principales aliados del talento nacional.
Con más de 300 deportistas beneficiados en distintas disciplinas, el programa apuesta por un acompañamiento integral que va más allá del rendimiento competitivo. Incluye apoyo económico, asesoría psicológica, formación académica y desarrollo personal, permitiendo a los atletas enfocarse en alcanzar su máximo potencial.
Durante 2025, los resultados respaldaron esta apuesta: el Team Banco Pichincha sumó 75 medallas en competencias nacionales e internacionales, reflejando el impacto de un modelo que combina disciplina, respaldo institucional y visión a largo plazo.
«Buscamos que nuestros deportistas sean ejemplos vivos para la sociedad, inspirando a nuevas generaciones con sus historias de perserverancia y superación. Nuestro compromiso es acompañarlos en cada etapa de su desarrollo», destacó Tamara Espinoza, Gerente de Marca y Asuntos Públicos de Banco Pichincha.

Pero más allá de las cifras, son las historias de sus deportistas las que dan verdadero sentido a este proyecto.
Voces del esfuerzo y la perseverancia
Para Paula Valdés, marchista de 21 kilómetros y oriunda de Ibarra, el programa ha sido un pilar fundamental en su carrera. Tras enfrentar una operación que la alejó de la competencia, hoy lucha por retomar su nivel.
“Nunca me han dejado sola. Ha sido un proceso duro, pero sigo intentando día a día. Este apoyo ha sido clave para volver a creer en mí”.
De igual forma, el marchista cuencano Daniel Pintado destaca el valor integral del programa:
“Es el apoyo más importante que un deportista ecuatoriano puede tener. No solo nos ayudan en lo deportivo, sino también a construir un futuro para nuestras familias”.
En esa misma línea, Glenda Morejón, una de las principales figuras de la marcha atlética, atraviesa una etapa especial tras convertirse en madre. Su regreso al alto rendimiento está marcado por nuevos retos y motivaciones.
“Estoy en una etapa de transformación. Volver después de la maternidad no es fácil, pero el respaldo del programa ha sido fundamental para seguir soñando en grande”.
Desde el ciclismo de ruta, el quiteño Mario Ramírez, de 20 años, representa a una nueva generación que encuentra en este apoyo la posibilidad de competir al más alto nivel.
“El ciclismo es un deporte costoso. Este respaldo nos permite seguir luchando por llegar a competir con los mejores del mundo”.
Y entre las promesas más jóvenes está Isaac Córdova, piloto de motocross de apenas 10 años, quien ya proyecta un futuro ligado al deporte.
“Para mí esto es para toda la vida. Quiero seguir creciendo y algún día transmitir esta pasión a otras personas”.
Más que un programa, una plataforma de vida
El programa de Banco Pichincha y Fundación CRISFE no solo forma atletas, sino también personas. A través de iniciativas inclusivas, apoyo académico y acompañamiento constante, se busca construir historias sostenibles dentro y fuera del deporte.
En un país donde el talento muchas veces enfrenta limitaciones, este tipo de iniciativas se convierten en una plataforma real para transformar vidas.
Porque detrás de cada competencia hay sacrificio, y detrás de cada atleta, un sueño que hoy encuentra respaldo para seguir adelante.
