En medio de la dinámica global del comercio, dos eventos recientes han planteado desafíos significativos para la logística y los costos de transporte tanto de las exportaciones ecuatorianas como de las importaciones hacia Estados Unidos.
El derrumbe del puente Francis Scott Key en Baltimore, Maryland, ha generado preocupaciones sobre la eficiencia en el transporte de mercancías, especialmente para ciertos productos ecuatorianos. Aunque Baltimore no figura como uno de los principales puertos de destino para las exportaciones de Ecuador, aproximadamente el 0,4% de la carga que sale del país hacia Estados Unidos pasa por este puerto, lo que equivale a 7,6 mil toneladas anuales; según las estimaciones de la Federación Ecuatoriana de Exportadores – FEDEXPOR.
El camarón, los tableros de madera, los productos de la pesca y las conservas de frutas y hortalizas figuran entre los cuatro principales productos que desembarcaron en el puerto de Baltimore en el año 2023, todos ellos vitales para la economía ecuatoriana.
Aunque el impacto directo en las exportaciones ecuatorianas es limitado, FEDEXPOR ha calculado que existe la posibilidad de que la logística de ciertos productos se vea afectada de forma indirecta, debido a la congestión en otros puertos con mayor importancia para las exportaciones ecuatorianas que sustituyan al de Baltimore, lo que
desencadenaría en retrasos en la entrega de mercancías y un posible aumento en costos.
Simultáneamente, la sequía en el canal de Panamá ha ocasionado un aumento del 31% en los costos de transporte para las importaciones desde Estados Unidos. Este incremento se atribuye a las complicaciones logísticas derivadas de la escasez de agua en el canal, lo que dificulta el tránsito fluido de mercancías y, como resultado, encarece el transporte.
La Federación Ecuatoriana de Exportadores se mantiene pendiente de la evolución de las novedades logísticas que puedan alterar el desempeño del sector exportador. Este contexto logístico se suma al bajo desempeño de exportaciones registrado en enero de 2024, donde los ingresos por exportaciones no petroleras no mineras fueron 4% menores a los del mismo periodo del año anterior.
